¿Cómo hacer la reforma de tu suelo?

reformas de suelos

Es importante que el suelo que pisamos sea firme y sereno. Es una frase motivacional preciosa, pero también tiene que ver con el tema que traemos hoy entre manos. Ya sabes lo que dicen: los pies siempre en la tierra. Pero si encima ese suelo que pisas es guay, mejor que mejor. No valoramos lo suficiente el suelo (medioambientalmente ya ni hablamos). Mejor dejamos el tema de la indignación ambiental y nos centramos en el tema que más nos atañe, siendo la maravillosa empresa de reformas que somos: los suelos. No hay mayor placer que caminar descalze por un nuevo y suave suelo de parqué, de piedra o de cualquier otro material que se nos ocurra.

 

Y es que estrenar suelo es como estrenar una casa nueva, solo que no tienes que gastarte todo el dinero que costaría una reforma entera. Hay algo al ver una superficie limpia y lisa que relaja. Sea cual sea el material, una reforma del suelo puede suponer ese cambio radical que buscabas en tu casa. El color y el material son capaces de transformar el ambiente de un espacio y darle un giro de 180º al espacio que elijas. No tienes por qué poner el mismo suelo en todas las estancias; puedes usar cerámica en la cocina, parqué en las habitaciones… puedes jugar con las texturas para crear los ambientes que necesites. ¿Quieres saber más de la magia de los suelos? ¡Lee!

 

Consejitos, consejitos para reformar tu suelo

Reformar un suelo es ‘relativamente’ fácil. Lo ponemos entre comillas porque tiene sus complejidades. Quizás no haya que contratar una pala excavadora pero hay que tener en cuenta algunas cosas, como por ejemplo:

 

— Suelo mágico.

Le hemos puesto ese nombre porque, en otra época, lo que vamos a decir seguro que les sonaría a magia. Hoy en día existen suelos que se instalan sin la necesidad de quitar el pavimento anterior. Lo que significa 0 obras. Lo repetimos: 0 unidades de obra. Muy fuerte. Esto significa que no habrá polvo, ni escombro ni ruidos. Mira si los tipos de suelo de esta modalidad te encajan y, ¡aprovecha!

 

— ¡Accio espacio!

Antes os hemos dicho que, si es tu deseo, puedes poner un tipo de suelo para cada estancia de la casa. Jamás nos atreveríamos a coartar la libertad artística de ninguna persona, pero queremos añadir algo más de información y romper una lanza a favor de un único suelo. Visualmente, haría que la casa se viese más amplia. Este efecto se produce porque, al unificar colores y texturas el espacio da la sensación de que se extiende hasta el infinito. Además, quitar los perfiles que separan cada cambio hará que toda la superficie sea mucho más fácil de limpiar (nuestro equipo siempre se fija en estos detallitos). Seguro que te preguntas: ‘¿pero en el baño también puedo poner el mismo suelo?’. No esperábamos menos de nuestra querida audiencia; sí, puedes poner el mismo tipo de suelo. Simplemente asegúrate de que el tipo de suelo que escojas sea anti-humedad.

 

— Mini-mudanza.

Lo único malo que puede tener reformar un suelo es que tienes que mover todos los muebles. ¿A que a lo mejor no habías caído en esto? Pues sí, tienen que ir todos fuera. De ahí que lo llamemos mini-mudanza. Puedes organizarlo tú como persona independiente que eres, o puedes contratar a una empresa de mudanzas. No es por condicionar, pero la mayor parte de los miembros del equipo te recomiendan la segunda opción (menos lío). Todos tus muebles deberán de guardarse durante un par de semanas aproximadamente, o lo que se tarde en poner el suelo de tu casa. Tendrás que tener en cuenta, si contratas un almacén para que guarde tus bienes más preciados, el coste del mismo y las tasas de permiso de carga y descarga en la vía pública. Infórmate en el ayuntamiento de tu localidad, porque los pagos varían por municipio.

 

— Gastos inesperados.

Si llevas tiempo siguiéndonos, sabrás que cada vez que hablamos de cualquier tipo de reforma aparece una palabra: imprevistos. Las reformas son sinónimos de sorpresas, de las buenas y de las malas. Reformar un suelo no es solamente cambiarlo como tal; hay que tener en cuenta los zócalos o las posibles necesidades de última hora. Es más, ¿qué hacemos con las puertas? Porque a lo mejor con el cambio de suelo ya no cierran o no se pueden mover bien; habría que cambiarlas. Esto es literalmente un gasto inesperado. Tenlos en cuenta y añade un poco más de dinero al presupuesto de partida (spoiler: si nos contratas no tendrías que preocuparte por todo esto).

 

— Carteras,

bolsos, monederos… Lo bueno de los suelos es que hay opciones para todos los bolsillos. Desde el material más caro de la historia hasta algo que puede quedar muy cuco y a buen precio. Si no te acaba ninguna opción, puedes incluso pintar directamente tu suelo. Así te ahorras los materiales y le das ese aire diferente al espacio.

CONSEJOS PARA REFORMAR UN SUELO

Veamos los materiales para la reforma de tu suelo

Puede que el principal material en el que se piensa cuando se reforma un suelo sea la madera, pero hay muchos más. Exploremos el maravilloso mundo de los tipos de suelos:

 

Madera.

Es la principal opción cuando se piensa en cambiar el suelo es poner parqué, es decir, madera. Y es que se trata de un material que proporciona una calidez como ningún otro. Da sensación de cabaña de madera en medio de un bosque nórdico. Es suave al tacto, por lo que es perfecto para las personas que caminan descalzas por casa. Es ecológico (siempre que la madera tenga el certificado FSC o PEFC y los barnices empleados sean naturales) y puede colocarse encima del suelo que tengas, siempre que sea estable. Tiene tanto un fácil mantenimiento como reparación. Y, además, existen un montón de tipos: parqué, laminado, tarima… Eso sí, tiene un ‘pero’: la madera es un material natural y vivo. Es posible que sufra algunas modificaciones durante su vida. Puede cambiar el tono, sufrir algunas ralladuras… Antes de decidir cualquier cosa tienes que sopesar los pros y los contras.

 

madera

 

*: Si quieres la estética de la madera pero en un material un poco más resistente y menos cambiante, puedes escoger la madera cerámica. Es un gres porcelánico de alta calidad que imita la madera, de gran resistencia y anti-deslizante.

 

Cerámica.

Es el suelo que ‘sirve para todo’. Tiene las mismas características que la madera cerámica, ya que se trata del mismo material: es ultra resistente, apenas necesita mantenimiento y tiene mil diseños disponibles. Puedes, incluso, elegir acabados que imiten otros materiales (madera, piedra, metal…). Los 2 ‘peros’ que le tendríamos que dar son las juntas que se generan al colocar este material, de las que no vas a poder librarte. El otro es que son piezas costosas, por lo que lo recomendable (casi obligado) es que venga un profesional a instalarlas.

 

Cerámica

 

Piedra natural.

Es uno de nuestros materiales favoritos. Nos encanta la sensación que deja en los pies descalzos: es como si estuvieses en la montaña pero sin bichos. Es natural, duradero y único (piensa que no hay 2 piedras iguales). Tiene muchos acabados, por lo que puedes elegirla pulida y perfecta o al natural. Lo repetimos: es genial. Además, al ser literalmente piedra, es súper resistente, sostenible y fácil de limpiar. 2 cosas que comentar: si eliges el acabado pulido, necesitarás llevar un pequeño mantenimiento, puliéndolo cada cierto tiempo. El mármol no es muy recomendable para espacios como la cocina, ya que es muy sensible a los productos agresivos.

 

Piedra natural

 

Microcemento.

Es la mejor opción si quieres un suelo completamente unificado, ya que se trata de un pavimento continuo y sin juntas. Puedes colocarlo sobre el suelo que ya tengas sin tener que preocuparte por las puertas, ya que este tipo de suelo es muy fino. Hay muchos colores disponibles, y puedes combinarlos. Lo bueno es que tienes varios acabados (mate, satinado, brillante y rústico). Es resistente al agua y se tiene que poner de manera artesanal. La desventaja de este material es que es muy delicado, por lo que puede rayarse con facilidad. No lo recomendamos en el caso de que habiten en la casa animales con garras, alpinistas o personas a las que les guste jugar a los dardos.

 

Microcemento

 

Suelo vinílico.

Es el tipo de suelo más económico, ya que no es un suelo como tal, sino una cobertura. Se trata de de la opción más económica, ya que no necesita de una persona para instalarlo, lo puedes hacer tú. Tienen muchos modelos y patrones decorativos. Lo único que tienes que hacer es colocarlo encima del suelo que ya tengas (tiene que estar liso y plano) ¡y listo! Ya tendrías tu suelo nuevo, con un cambio completo del ambiente de la estancia, que además generará un aislamiento térmico. La desventaja del suelo vinílico es que es muy poco resistente (es como un papel de pared), por lo que seguramente lo tengas que cambiar a menudo.

 

Suelo vinílico

 

¿Qué te han parecido todas estas opciones? Hemos intentado reunir los materiales más populares pero también con variedad de precios. Quizá no puedas poner un suelo de la madera más cara del mundo (es la sequoia), pero a lo mejor un parqué de alguna gran superficie quizás te lo puedas permitir. Al final, con hacer una pequeña investigación previa puedes llegar a hacer la reforma de suelo de tus sueños. Si no sabes por dónde comenzar, si deberías de quitar el suelo que ya tienes o cuál sería el material más adecuado, ¡puedes preguntarnos! Mándanos ese mail que sabes que quieres enviar porque tienes dudas y reformar el suelo es algo que te corroe por dentro. Enseguida nos encargaremos de poner en marcha nuestras cabecitas pensantes para que, cuando acabe la reforma, quieras pasarte todo el día en tu nuevo suelo.

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